Autoconsumo: dimensionado (y III)

Y llega el quid de la cuestión: ¿cuanto es la potencia de autoconsumo (bajo tarifa de balance neto) que debemos instalar en el espacio ocioso del edificio (por ejemplo la cubierta) dedicado a una actividad residencial, industrial o comercial para que sea rentable tanto al consumidor-productor como a la compañía eléctrica que hasta el momento nos nutre en exclusiva de la energía que precisamos?.

Lo que se vislumbra de la normativa de balance neto y para la que sin duda existe un cierto consenso (o resignación) en los foros son tres principios hasta cierto punto lógicos:

1º – La potencia instalada será consecuente con la potencia contratada con la compañia distribuidora. Si uno quiere forrarse con su inmensa cubierta ociosa ya tiene el régimen especial con sus ventajas (tarifas más interesantes) y con sus inconvenientes (cupos).

2º –  Los excedentes generados y que volcamos a la red como sistema de backup para su uso en diferido tienen el mismo valor que los kWh que consumimos directamente de la red pública.

3º – El horizonte temporal para el consumo de los excedentes almacenados en la red está limitado. En una palabra que si a tal fecha tenemos un saldo de energía sin consumir, ese saldo queda en manos de la compañía distribuidora más suavemente dicho se pierden.

Luego hay otros puntos que son motivos de interpretación y discusión sobre todo en lo que se refiere al uso de la red cuando esta actúa de backup o salvaguardia de nuestros excedentes, pues se quiere cobrar (peaje) por su uso que viene a ser lo mismo que pagar a un banco cada vez que hacemos una entrada de dinero en nuestra cuenta.

Es razonable que si pagamos para mandar a la red (peaje de salida), lo suyo sería no cobrarnos cuando nos lo devuelven (peaje de entrada) o viceversa máxime cuando llevamos años pagando la acometida tanto en el proyecto eléctrico, como en la obra civil (+ equipos), como mes a mes en el recibo.

Para explicar como debemos dimensionar nuestra instalación recurrimos una vez más a un simple gráfico como este….

…. donde con el color amarillo indicamos la cantidad de energía que precisamos en los momentos solares, estando representado en otros colores aquella energía que se consume cuando el sol ha desaparecido por el horizonte.

Visto así el problema se reduce a cubrir mediante un generador FV parte de esos x kWh necesarios (en el gráfico 11 kWh) teniendo en cuenta las 3 premisas antes expuestas.

Volviendo a la pregunta que nos hacíamos en el primer párrafo…, la respuesta en los próximos meses dado que será un cálculo habitual de los consultores energéticos de las ESEs (empresas de servicios energéticos) previo a la venta e instalación de un generador FV para el autoconsumo con balance neto.

Esta entrada fue publicada en Cambiando hábitos, cambiamos el mundo..., para bien. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>