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Cabo de Gata - Nijar - Almería

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Nos reunimos a cenar en el comedor de la Casa Rural. Eramos un grupo variopinto, allí encontrabas gente de todo tipo y de todas las edades, pero compartíamos un mismo interés común; viajar en globo.
El piloto nos explicó los pormenores de la salida que íbamos a realizar a la mañana siguiente. Lo más importante de todo era madrugar para así poder evitar las horas más calurosas del día, de este modo evitaríamos las corrientes térmicas que imposiblitan el buen gobierno de un globo.
Con las primeras luces del alba nosotros, forasteros en estas tierras, quedamos sorprendidos por la singular belleza del Parque Natural del Cabo de Gata. Es una tierra árida y montañosa, con un litoral irregular donde se alternan escarpados acantilados con playas de fina arena. La dureza de estas tierras esconden, sin embargo, abundante vida animal; aves, reptiles y distintas formas de vida marina han hecho de este entorno protegido sus habitat natural. Asimismo resulta fácil observar antiguas ruinas de ciudades romanas o las impresionantes fortificaciones construidas por distintos monarcas españoles para protegerse de la actividad corsaria.
El piloto nada mas despegar elevó el globo hasta una altura de 300 metros, tuvimos así ocasión de contemplar el Parque en toda su extensión.
Una suave brisa nos acercó hacia la costa y el capitán bajó el globo lo suficiente como para poder sentir, bajo nuestros pies, toda la fuerza de los arrecifes de Las Sirenas. En este punto de la costa almeriense se supone que, hace ya tiempo, los más feroces marinos morían en las rocas atraidos por los engañosos cantos de las sirenas. Es probable que lo que viesen no fuesen sirenas sino focas, ya que esta fue, y hasta hace bien poco, una zona poblada por la foca monje.
En esta primera parte de nuestro viaje contemplamos en la lejanía el resplandor del sol sobre Las Salinas Esta antigua albufera se lleva explotando desde tiempo inmemorial. Actualmente sigue pruduciendo grandes cantidades de sal. Además esta zona tiene un importante valor ecológico ya que es lugar de paso obligado y anidamineto de algunas aves migratorias.
Pero no fueron Las Salinas lo que más me llamó la atención de esta parte del Parque, fue el cabo geográfico, punto más suroriental de la península, el que me ofreció una de las visiones mas hermosas de todo el parque; el Testa, altura final del Cabo de Gata, el faro que se yergue sobre las ruinas de la fortaleza de San Lorenzo y la Playa del Corralete, antiguo fondeadero pirata.
Pudimos contemplar desde las alturas algunos de los lugares que han marcado la historia española. Bajo la perspectiva inmejorable de nuestro globo se sucedieron fortificaciones y torres de vigilancia. Asimismo,se dice, que fué desde las playas de La Ensenada de la Media Luna, Punta Negra y Monsul desde donde partió la Armada Española en busca de los turcos. También la Playa de los Genoveses fue testigo en el siglo XII del desenbarco de las tropas llegadas de la ciudad italiana y de sus represalias contra los habitantes de la región por ser partícipes directos en el saqueo de barcos.
Rumbo noreste los vientos nos arrastraron por encima de la Cala de la Higuera, de Cala Tomate y la Playa del Esparto. Dejamos atrás algunas de las antiguas propiedades que poseía la Iglesia en esta zona; El Cortijo de los Frailes, El Cerro de los Frailes y El Pozo de los Frailes entre otros, donde todavía se conserva una vieja noria utilizada para alimentar los tradicionales sistemas de regadío.
Cerca de aquí encontramos La Isleta del Moro, una pequeña villa pesquera que aun mantiene la tradición marinera de la zona.
El siguiente hito importante en nuestro viaje lo encontramos en el interior, en el Valle de Rodalquilar. Lo más impresionante de este lugar fue, sin duda, la visión de las minas. Estas se encuentran en el día de hoy abandonadas pero durante muchos años abastecieron a sus explotadores con abundante oro y plata. Gracias a esto se desarrolló en la región importantes infraestructuras e industrias.
Llegando a lo que fue el final de nuestro viaje pudimos admirar todavía la belleza de la Cala del Bergantin, El Playazo, Cala del Carnaje, y otros muchos lugares.
Como dato anecdótico me gustaría añadir que el Parque Natural del Cabo de Gata ha sido escenario de numerosas películas. Por su parecido con otras regiones deserticas o subdesérticas del mundo, ha evocado en unas ocasiones al salvaje oeste americano y, en otras, la inmensidad del desierto arábico como en la archiconocida Lawrence de Arabia. Disfrutamos,tras el aterrizaje, de un ameno almuerzo campestre en compañia de nuestro piloto y sus ayudantes, con quienes charlamos sobre las incidencias de nuestro viaje.
Nicolas


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