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La proximidad
entre la capital de España y Aranjuez es un aliciente para
realizar este viaje. Salí de trabajar el viernes muy cansado pero a
medida que avanzaba hacia esta ciudad situada a orillas del Tajo, una
agradable sensación crecía en mi interior; iba a volver a subirme
en globo e iba a sobrevolar un lugar, tan hermoso, que los mismísimos
reyes españoles lo habían escogido, tiempo atrás, como su
lugar favorito de descanso. |
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Llegué al hostal de noche, la oscuridad lo
cubría todo, llovía un poco y hacía mucho frío.
Empezé a dudar acerca de la salida en globo. Después de cambiarme
bajé al comedor y allí conocí al resto de la
tripulación. El capitán del globo apareció a los pocos
minutos. Cenamos en abundancia y se nos explicó en qué iba
consistir nuestro viaje de la mañana siguiente. Sin embargo, todo iba a
depender de la meteorología |
Por esos
caprichos de la madre naturaleza amaneció un día frío pero
soleado. Nos reunimos todos en la puerta del hostal y, tras tomar un
café, los ayudantes del capitán nos acercaron hasta una explanada
próxima al Palacio de Aranjuez en potentes vehículos
todoterreno. Esto fue lo primero que vimos nada mas despegar. Partes del
edificio han sido remodeladas a voluntad de los reyes que lo ocupaban. Monarcas
como Carlos III, Felipe II o los mismos Reyes Católicos eligieron
Aranjuez para descansar. |
Pero la
riqueza del Palacio de Aranjuez va más allá de los salones
y las alcobas de palacio, sus huéspedes se cuidaron mucho de crear unos
jardínes de belleza incomparable. En los Jardines del Parterre
pudimos comprobar este punto, y junto a la gran diversidad de vegetación
existente encontramos, también, esculturas marmoreas excelentemente
esculpidas. |
Continuamos
viaje sobrevolando el Jardín de la Isla y el Jardín del
Príncipe. Me llamó la atención además de la
extesión del segundo, casi 150 hectáreas, la gran variedad de
árboles exóticos que existen en ambos jardines; platanos,
castaños de indias, liquidámbares, etc. Tal era la pasión
de los monarcas por la jardinería que hacían traer a sus
exploradores las más raras especies desde los lugares más remotos
del planeta. Estas eran plantadas a través de las semillas o bién
mediante esquejes. |
Una suave
brisa nos fue alejando de la ciudad de Aranjuez dirección al
río Tajo hacia su productiva vega. Pasamos por encima del
Museo de las Faulas donde se guardan las embarcaciones utilizadas
antaño por los monarcas para pasear por el río; y también
por la Casa del Labrador, antiguo palacete de Carlos IV y Maria Luisa de
Parma. En la distancia se adivinaba el Mar de Ontígola, un
embalse que fue lugar de recreo para los reyes y que hoy constituye un refugio
para aves acuáticas. |
Lentamente
fuimos descendiendo sobre la vega. El cuadro era inmejorable. Por un lado el
sol brillaba con fuerza, el caudaloso río susurraba una extraña
melodía y a lo lejos, imponente, el Castillo de Oreja. Decidimos
todo el grupo que era el lugar y el momento ideal para un buen almuerzo, y eso
hicimos, intercambiando opiniones sobre nuestro viaje en globo sobre
Aranjuez. |
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Nicolas
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