En
dos años empezaremos a ver por nuestras calles vehículos, como
los de la galería de fotos, que tienen en común el hecho de que
parte (híbridos) o la totalidad de su movilidad se realiza con motor
eléctrico. Estos motores funcionan a partir de la electricidad que le
propocionan baterías de ión-litio ubicadas en lo que ahora
podría ser el depósito de gasolina que a su vez deben ser
periódicamente recargadas desde bolardos, como los que en la
actualidad se instalan en muchos parking de Dinamarca o Israel, y que soportan
la interface de recarga eléctrica entre el vehículo y la red
eléctrica. Estas interfaces también puede formar parte del
equipamiento en parking privados, zonas comunes de urbanizaciones, edificios de
oficinas, etc.
Este cambio revolucionario hacia un modelo de transporte
que suprime de facto el consumo energético intensivo de recursos no
renovables, como el petróleo y el gas, causantes principales de las
emisión de gases de efecto invernadero, ya está en
marcha..
Para que todo esto tenga sentido y que en
cuestión de 5 años la industria del automóvil se lleve por
delante 100 años de motor de explosión tal como se conoce ahora,
la electricidad que han de consumir los vehículos eléctricos o
los híbridos, tiene que ser de origen integramente renovable y la misma
debe fabricarse donde se demande, es decir en el casco urbano de nuestras
ciudades y pueblos. De lo contrario, las emisiones de CO2 simplemente han cambiado de lugar y el efecto Joule se va a
comer el 80% del ahorro energético.
Esto hace imprescindible
crear energía eléctrica lo más cerca del consumo en
movilidad y esto solo es posible si instalamos miles de microgeneradores
fotovoltaicos capaces de integrarse en cubiertas de inmuebles con espacio
ocioso no superior a los 300 m², espacio que si existe de forma habitual
en los inmuebles de viviendas, oficinas y centros comerciales del casco urbano.
Esta red de microgeneradores se puede amortizar con la tarifa actual en
un plazo máximo de 7 años, dependiendo de la zona
climática, tiempo a partir del cual vamos a poder generar combustible
eléctrico a un precio de 0 . En ese momento....,
¿cuanto podría valer un microgenerador situado en nuestro propio
inmueble o en un inmueble propiedad municipal?.
Estamos hablando de un
activo que le puede proporcionar desde ahora una rentabilidad mínima del
8%, y que frente a otras inversiones, tiene con la necesidad de parar el cambio
climático, con el agotamiento de los recursos energéticos no
renovables, con la necesidad de cambiar el paradigma energético avalado
por todos los paises del mundo, la mejor garantía de su propia
revalorización. ¿Y que mejor revalorización de un bien
cuando se destina a un modelo de inversión 100% sostenible?.
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