Camino de Santiago: Primera etapa. Después de muchas vueltas en Orito me quedé

(Etapa anterior)

La noche anterior había dejado la bici perfectamente estibada. Lista para subir en ella y pedalear hasta Santiago. Pero lo primero que tenía que hacer era colocarme en el punto de salida, Alicante, obtener la credencial, que me la sellaran y con ello dar fe del principio de mi Camino.

Me levante a eso de las 06:00 am y después de cargar baterías (desayunar), me despedí de mi casa hasta dentro de 2 meses iniciando el trayecto, aún de noche, con todas las precauciones del mundo pues desconocía los riesgos de ir por los arcenes de las locales en dirección a el Pilar de la Horadada a esas horas, y donde debería abordar el bus a las 08:00 am destino Alicante.

Entrando en Alicante con la bici debajo. En esta compañía de buses (Costa Azul) no te exigen que desarmes o empaquetes tu bici. Eso si…, con tanto bulto y maleta revoloteando puede ocurrir cualquier cosa. Es la contrapartida.

Trayecto de 1 hora (12 kms) entre San Javier y el Pilar de la Horadada resultado de unas piernas aún no hechas al pedaleo y que fué todo bien hasta llegar a las estribaciones de mi destino donde pude sentir frenazos en seco y algún improperio del típico conductor que llega a su trabajo o viene de una juerga bacaladera, no lo se, y que conduce con la idea de que la carretera es suya. Cabe remarcar la nula planificación de carriles bici en esta región mediterránea donde creen eso de que la bici es un atraso o una incómoda modernidad y por lo tanto no se le tiene en cuenta a la hora del trazado interurbano y su mantenimiento. Y si se le tuvo, cuando los fondos FEDER llegaban, ahora está desaparecido por los baches y el matorral invasivo.

«¡¡Por Dios!!», pensé, «¡¡que esta actitud no sea la norma por estas carreteras (locales) de Dios!!».

Todo mi camino había sido diseñado en base a trayectos locales en la España vaciada. Pude comprobar que, en efecto, muchos kilómetros de caminos y carretera de esta España están vacíos y que los escasos vehículos que circulan son extremadamente prudentes posiblemente por la curiosidad que puede producir un ciclista en su bici con alforjas en medio de un páramo a 38º C.

Sin embargo allí donde un pueblo deja de ser eso mismo para convertirse en una entidad agroindustrial a medio camino entre el polígono industrial y una ciudad dormitorio habrá problema para el ciclista no solo por los peligros que encierra circular por su periferia…., también por el desencanto que generan. Y de estos por desgracia hay muchísimos, empezando en la provincia de Alicante.

Repito no estaba preparado para andar por camino-camino, ni la bici ni las piernas, y eso dio lugar a contemplar paisaje muy degradado y agresivo en algún momento del trayecto. Pero bueno esto ya lo suponía.

Mi salida de la ciudad de Alicante fue complicada hasta el punto de tomar el camino equivocado. Cuando Elche estaba a pocos kilómetros me percaté que no sería la mejor solución si deseaba dormir en Villena donde había pactado con Maria Angeles hospedarme esa misma noche en su hotel, el Salvadora, por un precio adecuado a mi condición de peregrino.

Aviso a Maria Angeles de que no me espere esa noche (una de tantas veces a lo largo del día), retorno a Alicante y me dirigo en dirección a Agost como la correcta para llegar a Villena.

A pocos kilometros de este destino intermedio pincho. Era la delantera. Me lanzo raudo a solventar este contratiempo y en apenas 1/2 hora cambio la cámara, monto de nuevo la rueda e inflo hasta donde puedo, siguiendo camino hasta la primera gasolinera donde meter 3 bares de presión.

Hasta que un paisano en Agost me comunica en un momento de descanso de que llevo la rueda delantera muy baja. Y tanto estaba pinchada de nuevo.

Me pongo en manos de un profesional (taller de bicis) para el parcheo pues a esas alturas me sentía incapaz de colocar ningún parche usando el recurso del burbujeo en el agua del aire que se escapa de la goma y además no tenía otra cámara alternativa (nueva) para esa rueda (700 mm o 28″).

El profesional, todo un campeón en eso de la bici de montaña, me parcheo la cámara que apenas había retirado 1 hora antes a escasos kms de Agost y me puso y ajusto la rueda con sus 3 bares.

Previamente me retiró de la cubierta esa púa de naranjo que me hizo pinchar la primera y la segunda vez. Con mis prisas por llegar había olvidado esta rutina la primera vez que pinché, es más, ni me acordaba de que eso es parte de la reparación. Ya no se me olvidará.

Dejé si parchear la cámara recién cambiada pues el profesional no tenía tiempo y yo tenía prisa por llegar a Orito donde, a esas horas (08:00 pm), mi cuerpo pedía descansar. Llevaba 12 horas pedaleando.

Hermoso pueblo Orito pero con una desagradable circunstancia…..

Repasos del Ayer: Ruta de San Pascual. Orito. Alicante
Foto tomada prestada de:
http://www.repasosayer.com/2014/11/ruta-de-san-pascual-orito-alicante.html

…. el albergue, que no se si público o privado, estaba cerrado (COVID 19)…., debería continuar hasta Monforte del Cid. Y hasta allí llegue. Había estado casi 14 horas en bici en mi primer día del Camino, apenas había recorrido 24 kms desde Alicante pero antes de caer dormido en unos de los hostales más cutres que he conocido en este Camino, me dije para mis adentros: «Mañana más pero seguro que mejor, Villena me espera«.

(Apenas 50 kms hasta Villena pero Mª Angeles (Hotel Salvadora) me esperaba después de muchos dimes y diretes. Tenía ganas de conocerla por su paciencia y cordialidad)

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