El Occidente: En Tierra de osos.

 

 

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Pues sí, una excelente noticia, todavía quedan osos en el norte peninsular y, parece ser, que aumentando su población…

Buscando “el Osu”, decidimos mi padre y yo emprender camino a visitar a nuestros amigos Isabel y Maxím a la localidad de Marentes, próxima a Muniellos, una de las reservas naturales más imponentes de España.

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A partir de Astorga, por la A6, reconozco que es un paisaje que me encanta. El terreno se vuelve abrupto, la masa forestal crece y empiezan a verse el verdor propio del norte. Sales de Castilla la Yerma para adentrarte en otro territorio. Metidos ya en Lugo, abandonas la autopista para ir  al interior, a esa región fronteriza montañosa que separa Asturias, Galicia y León.

Marentes, es un pequeño pueblo perteneciente al Concejo de Ibias, que ha crecido a orillas del río que lleva el mismo nombre. Crecido es un término inexacto en estos tiempos; todos estos pueblos se están quedando vacíos. Desapareció la minería de la región y la zona se despobló.

Esa primera jornada la terminamos con un buen plato de sopa de pescado y unos calamares en su tinta en la siempre fantástica compañía de Isabel y Maxim.

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De la zona de Muniellos sólo pudimos hacer la ruta corta del parque. Para entrar en este hábitat de especial protección se necesita un permiso que se tarda meses en tramitar. Además la entrada diaria está limitada a 20 personas, así que los interesados tomar nota.20171030_132017_1511337129651_resized

Durante todo el recorrido nos encontramos inmersos en un bosque húmedo rodeados de robles, hayas y castaños. Estos últimos estaban generosos, arrojando todos sus frutos comestibles al suelo. Igualmente los madroños estaban rebosantes, uno de los caprichos de los osos…

Aunque caminamos durante horas el silencio, amortiguando nuestros pasos en la hojarasca, no tuvimos la suerte de ver ningún animal salvaje de gran tamaño.

20171031_114024_1511337324087_resizedAl final de nuestra marcha llegamos a una pequeña localidad llamado Oballo donde disfrutamos de una distendida conversación y unos buenos vinos blancos en compañía de los paisanos. Sí, esta es tierra de vinos y no de sidra.

Llegamos a Marentes al atardecer e Isa nos esperaba con unas buenas chuletas, ensalada y más vino. En este caso con un buen rosado de las Tierras de Castilla que había llevado yo.

A la mañana siguiente, con las primeras luces del alba, nuestra anfitriona nos acercó a Rio de Porcos, una de las localidades asturianas más espectaculares que recuerdo. Esta pequeña aldea, como yo la definiría, está custodiada por grandes picos escarpados. El acceso al mismo es a través de un puente colgante, sólo para peatones, que te traslada a un lugar de ensueño cubierto de parras y campos de cultivo.

20171031_103659_1511337285238Desde la parte alta del pueblo parte la ruta circular que une esta localidad con otras aldeas abandonadas de la zona. Se llama la ruta del Desfiladero de Bustellin.

Creo que es de las rutas más bonitas que he realizado, la variedad de paisajes en las distintas cotas que recorres, la fauna, las aldeas abandonadas por las que pasas…….Todo lo representativo del Occidente asturiano está concentrado es estos kilómetros.

20171031_135235-1_1511337356757_resizedTampoco tuvimos la suerte de encontrarnos con el Oso, pero sí vimos unos excrementos recientes rojizos, de cierto tamaño, en mitad del camino (el animal que fuese había comidos madroños). Nos pasamos todo el trayecto afinando el oído y tratando de identificar los sonidos que salían del bosque.

Con cierta adrenalina, porque la noche se nos echaba encima, llegamos a Rio de Porcos donde Isabel nos volvió a recoger .

Como despedida, volvió a correr el vino y los buenos alimentos.

Gracias POR TODO, Isa y Maxim.

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