Relato de un magnífico trail.

Muy prontito empezó nuestra jornada. A eso de las 05.30 de la mañana sonaron los móviles y nos levantamos como un rayo. Lo bueno es que la noche anterior habíamos dejado preparado nuestro desayuno “híper potenciador muscular” a base de tarta de chocolate.. Juanito y yo nos tomamos un té caliente, nos cambiamos con la ropa seca del día, guardamos el material de la carrera y cogimos la furgoneta camino de El Escorial. Afuera jarreaba…IMG_20141011_061009
Llegamos bastante justos a la recogida de dorsales. En el vestíbulo del Euroforum ya se respiraba el ambiente de los trails de montaña, con todos los participantes pertrechándose con todo el material que hay que acarrear en este tipo de carreras y calentando el cuerpo para las horas que nos aguardaban en plena Sierra de Guadarrama.
Con muy poco tiempo en la línea de salida para ponernos a tono, dieron la salida. Crono activado, pulsómetro funcionando para no ir pasados, comprobación de la dispensación de agua en la camel bag………Empezábamos.DCIM100GOPROLos primeros kilómetros trotamos Juan y yo relajados por el centro histórico de la localidad, preparando el cuerpo para el ascenso por “las zetas” hasta la cumbre del monte Abantos. Esos centenares de metros fueron los únicos agradables; un El Escorial todavía envuelto en el manto de la noche, las luces estroboscópicas y frontales iluminando como luciérnagas, las caras de sorpresa de algún somnoliento vecino y la humedad que se respiraba por el agua recientemente caída.
En “las zetas” el grupo se estiró y, definitivamente, empezaba la carrera individual de cada participante. Esta primera subida, zigzagueante y prolongada, no fue especialmente dura. Al revés, el escaso desnivel acumulado permitió disfrutar de un magnífico pinar de montaña y las vista del monasterio en pleno amanecer. Madrid, al fondo, cubierto por una densa capa de nubes. Así hasta el primer punto de control y avituallamiento en Los Llanillos.
Mi calvario particular empezó a partir del kilómetro 13. Primero la rodilla izquierda, y luego la derecha, la maldita tendinitis o “rodilla del corredor” empezó a aparecer. Es un dolor que en pocos minutos de carrera te inhabilita para correr así que tocaba replantearme la maratón.
En el primer paso del Cerbunal me plantee abandonar porque iba muy fastidiado. Me tomé unos minutos para valorar mi decisión; bajar el ritmo hasta el final o esperar unas cuantas horas a Juanito en la meta. Tenía claro que él llegaba…..¡Vaya coñazo esperar todo el día! Decidí continuar e ir probándome en los siguientes controles. Así que me hidraté, comí unas cuantas onzas de chocolate y un antiinflamatorio potente.
En el siguiente control las sensaciones fueron cambiando. Aunque tremendamente dolorido aprendí a dosificar la prueba; caminé algo, marché ligero en muchos tramos y, cuando podía, esprintaba un poquito hasta que mis rodillas flaqueaban otra vez. 217-mtrail2014-9959El paso definitivo para ver las posibilidades reales de terminar la prueba era en el control 4º, situado en el Collado de la Mina. Aquí la carrera dio un giro drástico mientras abandonábamos las estribaciones del Abantos; entraron nubes, una masa de aire frío y la probabilidad de lluvia. Pero una cosa era la meteorología y otra mis piernas…..Me iba sintiendo bastante mejor. Además a mano derecha, todos los corredores, pudimos observar cómo nos alejábamos del Valle de los Caídos. El kilómetro 32 era desde luego una inyección de moral para todos, especialmente para los que íbamos jodidos. Este paso significaba que habíamos completado ¾ partes de la carrera Estaba hecho.
A partir del Collado de la Mina todo era ya cuesta abajo ¿Mejor?…. Para nada. Otra vez la empinada pendiente acentuó el dolor en las articulaciones. Pinchazos agudos en la cara externa de la rodilla y cierta falta de movilidad en las mismas. Otra vez había que alternar entre pequeños sprints y marchar a cierta velocidad.
Llegando al Cerro de la Viña tuve la mala suerte de meter el pie en un hueco del camino y esquinzarme. Tampoco fue mucho, pero sí un aviso de que con casi 40km a las espalda las piernas no respondían igual a las irregularidades del camino.
A las 14.30 horas entré en Guadarrama. Poca gente apostada en los márgenes laterales de la calle principal para animar a los deportistas. Es “triste” que un deporte tan bonito y duro como este (y otros muchos también) tengan tan poco seguimiento. Si hubiese sido un partido de fútbol de 3ª regional hubiera más público jaleando. Poco tiempo después Juanito hizo su entrada gloriosa sprintando como en un 10.000m. TM2014_0431

 

 

 

 

La experiencia ha sido inolvidable. Repetiremos.

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